La ruta comienza en la Plaza de la Constitución del pueblo. Desde allí, se desciende por una antigua colada que atraviesa fincas de frutales, cruzando un pequeño cauce de agua antes de llegar a un cruce. Se sigue de frente descendiendo por un camino semiempedrado hasta llegar a un camino ancho que conduce al primer puente, el Puente del Parral.
Aquí, se puede disfrutar de la vista del agua cristalina que desciende, transformando el lugar en una zona de baño en verano, equipada con un área de merendero. Tras cruzar el puente, a la derecha se encuentra una fuente donde se puede reponer agua. En el cruce, se toma el camino cementado de la derecha, dejando a la izquierda la Ruta del Emperador.
Subiendo por la pista, se pueden admirar las maravillosas vistas de la sierra de Guijo de Santa Bárbara, del valle de la garganta Jaranda y de Jarandilla. El ascenso atraviesa un pinar y un bosque de robles, llegando a una pista de tierra ancha en el paraje conocido como “La Serradilla”. Más adelante, se pasa junto a unas majadas de cabras. El recorrido confluye con la Ruta de Carlos V, siguiendo el mismo trazado hasta Jarandilla. Las señales blancas y verdes de esta ruta se mezclarán con las señales blancas y amarillas de la Ruta de Carlos V.
Después de unos metros de bajada, se toma la colada empedrada a la derecha, que cruza la garganta Jaranda por el Puente de Palo, un puente de madera con hermosas vistas. Tras cruzar el puente, se sigue un pequeño sendero entre cantos rodados y robledales, hasta llegar a Jarandilla, donde termina el recorrido.
Esta ruta no solo es accesible y adecuada para familias, sino que también ofrece una rica variedad de paisajes y puntos de interés, proporcionando una experiencia natural y culturalmente enriquecedora.
]]>A continuación, la ruta continúa por una pista de tierra que se adentra en una hermosa dehesa de robles melojos, un lugar ideal para la observación de aves. Siguiendo el camino, se llega al pantano del Robledo, un sitio espectacular especialmente a principios de primavera, cuando se pueden ver las danzas de apareamiento de los somormujos.
En las charcas del pantano, es común observar cigüeñas negras y blancas, garzas reales, cormoranes, zampullines, ánades y patos cuchara, entre otras aves acuáticas. Con un poco de suerte, también se puede avistar la garza imperial y la nutria.
Después de disfrutar del pantano, la ruta sigue por la pista de tierra, siguiendo las señalizaciones que llevan de regreso a Torremenga. Esta ruta ofrece una combinación de paisajes agrícolas, dehesas y zonas húmedas, proporcionando una experiencia rica en biodiversidad y belleza natural.
]]>Desde la ermita, se sigue un camino medieval que conserva su empedrado original, ofreciendo hermosas vistas de robles, alcornoques, fresnos, madroños, pinos y prados. Este tramo es excelente para la observación de aves como el águila culebrera, el abejero europeo, el alcotán, el abejaruco, el ratonero y el milano.
El recorrido llega al puente de las Jaras, donde se puede disfrutar de la exuberante vegetación de ribera y observar aves acuáticas como agateadores, lavanderas y el martín pescador. Continuando por las indicaciones y pasando por la fuente del Madroño, se llega a la fuente de las Jaras.
Este punto final de la ruta ofrece una impresionante panorámica de la Sierra de Gredos y es un excelente lugar para descansar y observar aves como la cigüeña negra. Aquí se concluye la ruta, permitiendo al visitante disfrutar del entorno natural y la belleza paisajística de la zona.
]]>Siguiendo la señalización, se llega a la fuente de la Cuerda y se continúa por un sendero de montaña hasta la capilla-refugio de Nuestra Señora de las Nieves, el edificio religioso situado a mayor altitud en Extremadura. Este lugar ofrece la oportunidad de observar aves singulares como el pechiazul, acentor alpino, acentor común, roquero solitario, roquero rojo, colirrojo real y bisbita alpino, así como el vuelo del halcón peregrino y el águila real. Desde aquí, se disfrutan espectaculares vistas panorámicas de la sierra de Gredos, la sierra de Tormantos, y las tierras de La Vera, además de las dehesas del Campo Arañuelo y, en el horizonte, los Ibores-Villuercas y Monfragüe.
El descenso se inicia frente al refugio hacia la gargantilla El Campanario, pasando por impresionantes moles de roca granítica y chozas de pastores. Se llega al paraje de Mosquito, donde la garganta de Jaranda cruza el camino de Castilla, continuando hasta el antiguo poblado de chozas de Pimesaillo.
De regreso al pueblo, el camino sigue primero nuestros pasos anteriores y luego avanza a lo largo de la garganta hasta la desembocadura de las gargantillas del Viezo y el Campanario. Aquí, el agua ha formado pozas naturales en la roca, conocidas como el Trabuquete y Estaca, perfectas para refrescarse en los días de verano.
Siguiendo la señalización hacia el cerro Picotillo, hay más vistas al sur del valle del Tiétar y robledales. Se encuentran aves como el águila real, halcón peregrino, águila culebrera, águila calzada y gavilán.
Dirigiéndose hacia los Cañejales, se atraviesan tupidos robledales con vistas a la sierra y la garganta de Cuartos. Este es un lugar ideal para la observación de aves forestales. Siguiendo la garganta hacia abajo, se llega a la casa de Cuaternos, donde se unen las gargantas Cuaternos y de las Meñas, un excelente lugar para observar especies como el lagarto verdinegro, el mirlo acuático y la lavandera cascadeña, además de la cabra montés en invierno.
El camino de Los Boo lleva a través de fincas frutales con vistas al pantano de Robledo de Torremenga, rodeado de densos bosques de madroños, jaras y alcornoques, hasta llegar al Cerro de Los Boo.
La pista atraviesa cerezales en bancales, que en primavera ofrecen un espectáculo floral y en verano se llenan de cerezas. El camino de tierra desciende por un frondoso castañar hasta el Albergue de los Godos en Pasarón de la Vera.
]]>El camino continúa señalizado hacia el cerro Picotillo, un excelente mirador hacia el sur desde donde se pueden observar el valle del Tiétar y los robledales y prados que sirven de hábitat para aves como el águila real, el halcón peregrino, el águila culebrera, el águila calzada y el gavilán.
Dirigiéndose hacia los Cañejales, se atraviesan densos robledales con impresionantes vistas de la sierra y la garganta de Cuartos. Esta área es ideal para la observación de aves forestales. El camino sigue descendiendo por la garganta hasta llegar a la casa de Cuaternos, donde se encuentran las gargantas Cuaternos y de las Meñas. Este lugar es perfecto para avistar el lagarto verdinegro, el mirlo acuático, la lavandera cascadeña, y en invierno, la cabra montés.
]]>El recorrido se inicia en una pista que pronto se abandona para adentrarse en un frondoso bosque de robles, castaños, madroños y brezos. El camino se transforma en una senda flanqueada por muros de piedra. A medida que se asciende, se cruza el Cerro Mingo Hernando, llegando a un pequeño collado desde donde comienza el descenso por un camino de herradura. Este tramo ofrece vistas panorámicas del Valle del Tiétar, Monfragüe y la Sierra de las Villuercas, hasta desembocar en una finca de olivos.
Desde el olivar, se continúa por el conocido camino de Los Boo, pasando por fincas de frutales desde donde se puede ver a la derecha el pantano de Robledo de Torremenga. A lo largo del camino, pequeños bosques de madroños densos, acompañados de jaras y algunos alcornoques, llevan hasta el Cerro de Los Boo.
Más adelante, la pista se adentra en una zona de cultivo de cerezos en bancales, que en primavera ofrecen un espectáculo visual con su floración y, cerca del verano, decoran los campos con sus frutos rojos. Desde este punto, el camino de tierra comienza a descender, convirtiéndose en una senda empedrada que atraviesa un denso castañar hasta llegar al Albergue de los Godos, de regreso en Pasarón de la Vera.
]]>Distancia del recorrido: 10 km (ida).
Si deseas experimentar este momento histórico de manera auténtica, durante el primer fin de semana de febrero se organizan diversas actividades que recrean el ambiente y el estilo de vida del siglo XVI, adornando los pueblos de la ruta.
El sábado se lleva a cabo la ruta a caballo y el domingo a pie. Ambas actividades comienzan en el patio de armas del Palacio de los Condes de Oropesa, actualmente el Parador de Turismo de Jarandilla de la Vera, recreando la partida del monarca hacia el palacio que mandó construir junto al monasterio cercano a Cuacos de Yuste, el Monasterio de Yuste.
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